Mi infancia en Úbeda: Aprendiendo a presentar en público

Mi infancia en Úbeda: Aprendiendo a presentar en público

Yo fui un niño tímido, que siempre se sentía un poco inseguro en presencia de otros. Sin embargo, no era introvertido, al menos no hasta el punto de huir de la compañía de los demás. Me encantaba juntarme con los amigos de mi pandilla y mis primos, por ejemplo, con quienes establecía estrechos lazos que han perdurado hasta ahora.

Unos pocos años más tarde, mientras acababa el bachiller en Cabezo de Torres, Murcia, el sicólogo del colegio me dijo que tenía las características más importantes de los introvertidos, pero también las más pronunciadas de los extrovertidos, pero ninguna de las características menos concluyentes de ambas categorías (un modo amable de decirme que era un bicho raro).

Sin embargo, el teatro me aportó la posibilidad de enmascarar esa timidez natural, proporcionándome la oportunidad de ser otra persona sobre el escenario.

Primero en el Colegio de las Carmelitas, y luego en los Salesiano, siempre hubo oportunidades de subirse al escenario, como la foto que encabeza este artículo, en la que tenía casi seis años. Más tarde, desde los nueve o diez años, en los Salesianos de Úbeda, empecé a participar en actividades teatrales de todo tipo, comedias, declamaciones de poesía, tragedias, de todo.

Hasta dirigí un grupo de teatro del colegio, el Grupo de teatro Molière, aunque eso da pie para otro artículo de este blog.

La transformación al subir al escenario

El niño tímido que se dirigía al escenario, lleno de temores y temblando ante la posibilidad de hacerlo mal, recibía mágicamente la transformación de las tablas en cuanto pisaba el escenario, y dejaba en un instante esos temores e inseguridades, transformándose en una persona diferente durante la representación. De hecho, me encantaba improvisar, y dejarme guiar por las vibraciones que recibía del público, adaptando mi representación dinámicamente según su respuesta. Puedo decir que disfrutaba “como un chino” de esta experiencia, aunque la verdad es que no tengo ni idea de cómo disfrutan los chinos esta u otras experiencias.

TeatroSalesianos

No siempre disfruté del éxito. Como todo en la vida, detrás de cada éxito siempre hay fracasos de los que aprender. Recuerdo algún “apagón” en el que olvidé las líneas que tenía que declamar, o alguna improvisación que no acabó de gustar al público. Pero de todo se aprende. Fundamentalmente que hay que prepararse más y mejor, para dejar poco o nada al azar.

Esta corta, pero intensa, “carrera teatral” se truncó al mudarse mi familia a Alicante, y trasladarme a mí al Colegio Salesiano de Cabezo de Torres, en Murcia, donde, tras hacerme una prueba de declamación, me rechazaron al asegurar que mi acento andaluz/jienense no era lo suficientemente inteligible como para poder participar en representaciones teatrales. Aquellos que conocen el acento murciano apreciarán sin duda la ironía de esta situación.

Años más tarde, me ha tocado impartir muchas clases y charlas en muchos lugares del mundo. Quizá sea ahora menos tímido que antes, pero sigo sintiendo esa misma transformación en cuanto empiezo a hablar en público. Sigo sintiendo el mismo nerviosismo e inseguridad antes de la presentación, pero todo cambia al empezar la presentación, como si otra persona distinta a mí tomara el control.

Cada vez que voy a empezar un curso, o una charla en una conferencia, me acuerdo de mi grupo de teatro en Úbeda, y de que si has preparado bien la sesión no debes temer al nerviosismo que sientes antes de la representación.

Aprender a presentar es crucial para el desempeño de una actividad profesional

En aquella época yo no lo sabía, y quizá mis padres tampoco, pero saber presentar en público es una habilidad crucial para el desarrollo de casi cualquier actividad empresarial. Tarde o temprano, te tendrás que enfrentar a presentar tu proyecto a un grupo de directivos, o a un cliente, o a una junta de accionistas o un consejo de administración. Debes saber presentar con seguridad, y aguantar las críticas, y debes saber debatir, e improvisar en el momento oportuno.

Precisamente hoy, Paco Grau me comentaba por twitter sobre la importancia de saber hablar en público y comunicar con eficacia. Es triste que se desprecie este tipo de actividades extra-escolares, en beneficio de asignaturas “convencionales”, cuando resulta tan crucial para el desempeño de una actividad profesional.

Muchos trabajos de hoy en día tienen un componente de transferencia de conocimiento que resulta crucial para el desarrollo de la organización en la que trabajes. La eficacia de esa transferencia depende mucho de la capacidad de comunicación, y de no sucumbir al miedo escénico.

No puedes gustar a todo el mundo

Me sigue gustando improvisar, dejarme guiar por las vibraciones que noto en el grupo al cual me dirijo. Aunque no siempre es posible.

Siempre recordaré la mala experiencia de presentar unas sesiones en Yokohama, Japón, en una conferencia de Microsoft en el 2003, en un auditorio ante dos mil personas, de los que no logré percibir ni un pestañeo. Ni una sonrisa, ni un gesto de disgusto. Nada. Claramente, a tenor de las evaluaciones tras el evento, no les gusté. Supongo que no se puede gustar a todo el mundo, y mucho menos cuando hay un traductor simultáneo de por medio. Pero la realidad es que no logré conectar con ellos, y no puedo culpar a nadie más que a mí mismo por no haberlo logrado.

Pero por lo general no me puedo quejar. Me defiendo razonablemente bien presentando en público, y la verdad es que lo disfruto como cuando tenía 10 años.

Pensando seriamente sobre esta faceta de mi vida, estoy seguro de que no hubiera llegado a ser profesor, ni conferenciante, ni hubiera sabido dominar mi timidez y temor a presentar en público, si no hubiera sido por esas experiencias como incipiente actor teatral en Úbeda como parte de mi educación en el Colegio Salesiano Santo Domingo Savio de Úbeda.

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Fernando G. Guerrero

Fernando G. Guerrero

President of SolidQ, Non-Executive Director, Digital & Data Strategist, crazy about technology, NBA, movies and music of all kinds. Tom Peters' fan since 1982


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