Mi primera experiencia como vendedor

Mi primera experiencia como vendedor

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Con 20 años, y en medio de una de las mayores crisis económicas del comienzo de la transición política en España, forzado a dejar aparcados mis estudios de ingeniero durante un tiempo, para poder ganarme la vida (al no aceptar seguir dependiendo económicamente de mis padres), y tras buscar trabajo sin éxito en Valencia, me trasladé a Madrid con mi viejo Seat 600 de segunda mano, para probar suerte en un mercado más grande. Y me encontré con mi primera experiencia como vendedor, algo que ayudó a moldearme en muchos sentidos.

La cosa no fue fácil, no creáis. me apunté en la oficina de empleo más cercana a la casa de mis tíos, y cada mañana me dirigía allí esperando encontrar algún trabajo. Un día estuve a punto de conseguir un trabajo de albañil, pero llegué el tercero, y solo había dos plazas disponibles, así que no pude comenzar una carrera de albañil que quién sabe a dónde me hubiera llevado.

Había empezado mi vida laborar trabajando intermitente desde los 14 años, en trabajos auxiliares de obras rurales, y desde los 16 tenía una experiencia bastante fuerte en levantamientos topográficos, actividad a la que dedicaba todos los veranos y algunos otros periodos de vacaciones. Por razones que no viene al caso mencionar, los contactos que podría haber aprovechado en ese campo no estaban disponibles para mí en ese momento crucial de mi vida, así que me tuve que buscar la vida por otros derroteros.

Falsos empleos y estafas variadas

En Madrid, visité muchas empresas donde al parecer había “ofertas de empleo”, que terminaron siendo nada más que estafas piramidales, intentando captar a incautos como yo, con prisa para conseguir ingresos. Hace unos pocos años volví a revivir esta experiencia al ver un episodio de la serie de TVE1 “Cuéntame cómo pasó” (a partir del minuto 25:51)

Siempre recordaré aquella entrevista de trabajo en un montaje piramidal de venta de cosméticos, en unas magníficas oficinas junto a la Gran Vía madrileña, donde, tras preguntarme cuales eran mis aspiraciones económicas para el futuro, el entrevistador me dedicó una amplia sonrisa, y me dijo “Todo esto, y mucho más, lo logrará usted con nosotros”. Siempre y cuando aceptara invertir/comprar primero el kit de venta básico, tras lo cual podría aspirar a lograr que otros me lo compraran, y empezar mi ascensión por la pirámide de esta maravillosa empresa que producía millonarios todos los días.

Gracias al buen sentido de mis tíos, con quienes me alojé esos meses, logré esquivar este tipo de “ofertas de trabajo”, pero el día a día de esta búsqueda de trabajo, y el descorazonamiento al ver el modo tan desvergonzado en el que estos supuestos “empresarios” intentaban aprovecharse de nosotros, resultaba angustioso e insoportable.

Unos meses más tarde, vi en televisión que denunciaron a esa empresa por estafa piramidal. Al menos a mí no me pillaron, pero me salvé por muy poco.

No hay que perder la esperanza, ni un solo día

Una de esas muchas mañanas de estudiar todas las ofertas de trabajo del periódico, descubrí una que ofrecía trabajo de vendedor para una empresa de fotografía. Aunque no era más que un pequeño anuncio, uno más de los muchos que salían publicados cada día, sin mejor pinta que esos que habían resultado ser estafas, de inmediato les llamé por teléfono para pedir la dirección, y me fui para allá sin perder tiempo.

Llegué a una oficina en un piso de la calle Sainz de Baranda, a la empresa del Sr. Frías, quien me entrevistó personalmente. Me explicó lo que hacían allí y qué tipo de ayuda estaba buscando. En aquellos tiempos, esta empresa tenía la exclusiva de reportajes fotográficos del Palacio de Congresos de Madrid, y de algunos hoteles de lujo de la ciudad. Tenían unos fotógrafos excelentes (me acuerdo de Rufo y Rufino, por ejemplo) y necesitaban comerciales que vendieran las fotos que estos fotógrafos tomaban a los clientes asistiendo a actos y celebraciones de todo tipo.

Yo me había presentado allí del modo más natural para mí por aquellos tiempos (pantalones vaqueros, zapatillas de deporte, y una barba juvenil, con el poco fundamento de mis 20 años). No percibí nada raro durante la entrevista, el Sr. Frías me trató con toda amabilidad en todo momento, pero sí me comentó que ya tenían otro candidato que pensaban probar, y que me tendrían en reserva por si acaso.

Uno de sus ayudantes me acompañó a la salida, y antes de despedirme me comentó confidencialmente dos datos cruciales: Que al Sr. Frías no le gustaba que sus empleados llevaran barba, y que esa misa tarde tenían que servir tres bodas simultáneas en el Hotel Convención y que el candidato en pruebas no podría presentarse hasta el día siguiente.

Si ves la oportunidad, no la dejes escapar

Blanco y en botella. Más clara el agua. Conforme salí de la oficina, me fui al primer barbero que encontré en esa calle. me corté el pelo y me afeité la barba. Luego me fui a la calle Preciados, y me compré un traje discreto en rebajas, cómodo pero decente, y una corbata normalita.

Una vez transformado en una persona respetable, con mi nuevo look, me volví a presentar en la misma oficina. El mismo ayudante me abrió la puerta y no me reconoció. Le pregunté por el Sr. Frías, y me llevó a su presencia de inmediato. El Sr. Frías me recibió con una amplia sonrisa, y se levantó a saludarme afectuosamente y preguntarme qué podía hacer por mí. Le dije que venía por el anuncio de trabajo que había publicado en la prensa, y al escuchar mi voz se quedó durante un instante parado, para responder “!!Pero si es usted el barbas!! Está usted así mucho mejor”. Sin más ni más me contó lo de las tres bodas de esa tarde, y me preguntó si estaba disponible para hacer una prueba esa misma tarde, lo cual le confirmé.

Mis condiciones laborales eran simples: cobraría una cantidad fija por cada foto que vendiera (que en aquellos tiempos le cobrábamos al cliente 500 pesetas la foto, lo cual era una cantidad bastante alta para esas fechas, y yo creo recordar que ganaba unas 20 pesetas por foto, más o menos).

La suerte a veces se alinea a tu favor

Me avisaron de que no me desanimara si esa tarde no funcionaba muy bien, al ser la primera vez que hacía ese tipo de trabajo, pero que sólo querían comprobar si tenía madera para poder darme una oportunidad.

Casualidades del destino: una de las bodas era de un joven ingeniero de Úbeda (ciudad donde yo viví diez años, y aunque ya había dejado esta ciudad hacía seis años, seguía conociendo bastante gente). Con el tema de que conocía Úbeda, y a algunos de los invitados o familiares suyos, me hinché a vender fotos en esa boda, y eso me subió la moral hasta niveles que no esperaba, con lo que el resultado más que positivo continuó en las otras dos bodas de esa noche. Al parecer sorprendí a todo el equipo, superando el record de fotos vendidas en una sola noche, y conseguí el trabajo.

Con esto comenzó mi trabajo como vendedor. Un periodo de solo unos pocos meses en el Madrid de finales de los 70s, durante los que aprendí mucho sobre lo necesario para tratar con clientes. Mi clave: naturalidad y amabilidad, intentando detectar del mejor modo posible a aquellos que más interés tenían en conservar el placer que estaban disfrutando en esos momentos de felicidad, aunque fuera solo a base de comprar una foto que lo mismo perderían pronto en algún cajón cualquiera del mueble del salón.

Lidiando con todo tipo de personas

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Durante esos meses que pasé trabajando para el Sr. Frías, no solamente me tocó asistir a BBC (bodas, bautizos y comuniones), sino que trabajé en congresos y reuniones políticas, y exposiciones y ferias comerciales de todo tipo, lo que me permitió tratar con una gran variedad de personas, de diferente nivel educativo, ingresos y carácter. Todo esto me sirvió enormemente en el futuro, aunque en esos tiempos no era plenamente consciente de lo que estaba aprendiendo.

Siempre recordaré aquella vez, durante la celebración de la boda de un sobrino del ministro Marcelino Oreja, en el antiguo Hotel Luz Palacio, que uno de sus invitados, un político o empresario jubilado de porte señorial, ligeramente afectado por el alcohol, entabló conversación conmigo en un momento de descanso, y me dijo que había estado observando mi comportamiento durante esa celebración, y que me veía madera de empresario, y que llegaría lejos en el futuro. No estaba mi economía ni mi auto-estima a un nivel adecuado en esos momentos como para creerme tamaña premonición, pero me gustó el comentario de todos modos.

Lo que sí sé es que aprendí mucho de aquellos meses, mucho más de lo que pudiera haber imaginado en esos tiempos. Gracias al Sr. Frías, y a un estupendo grupo de profesionales que trabajaban con él, y que tras muchos años he podido alegrarme al encontrarme con algunos de ellos brevemente al asistir a algún congreso en Madrid.

Esa etapa de mi vida la cerré para volver a mi antiguo trabajo de topógrafo, y a casa de mis padres, por un corto período de tiempo, antes de volver a Valencia para acabar el curso a tiempo de sacarme algunas asignaturas pendientes. Pero eso ya es harina para otro costal, que algún día explicaré en otra entrada de este blog.

 

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Fernando G. Guerrero

Fernando G. Guerrero

President of SolidQ, Non-Executive Director, Digital & Data Strategist, crazy about technology, NBA, movies and music of all kinds. Tom Peters' fan since 1982


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2 comments

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  1. Mary
    Mary 3 February, 2014, 23:03

    Gracias! Siempre disfruto la manera como cuenta sus experiencias y lo mas importante (y lo que enseña), cómo le saca lo importante de cdauna de ellas y las vuelve un verdadero zumo 🙂 Siempre he pensado que en la vida uno no se encuentra personas por casualidad, y como bien dice, a veces no somos consciente de ello, sino que otras experiencias posteriores nos llevan a recordar, repasar y agradecer estas experiencias iniciales que de alguna manera nos brindaron la herramienta con las¿ que se pueden asumir los retos de hoy. En fin creo me he vuelto muy filosófica en este comentario, pero me agradó mucho leerlo y ser así motivo que invita a continuar! Esperando el segundo artículo! Saludos!

  2. fotografos madrid
    fotografos madrid 25 April, 2016, 21:01

    Perfecto! tu aporte de información a la comunidad es muy buena.
    Gracias! y Felicidades

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