Propiedad intelectual y piratería: miremos el modelo de negocio

Hace unos días, los parlamentarios españoles decidieron no aprobar la llamada “Ley Sinde”, la cual pretendía penalizar los portales donde se comparte ilegalmente material protegido por derechos de autor.

Ley o no ley, se penalice o no a los dueños de los portales, o a los que comparten este contenido protegido, lo que falta es un sentido cívico en la población en general sobre el porqué de estos derechos de autor.

Un buen amigo mío me comentaba hace unos meses que cobrar derechos de autor por ver una película u oír un disco musical es como pretender cobrar por derechos de autor cada vez que se entra en un edificio (al arquitecto diseñador del edificio) o al cruzar un puente (al ingeniero que lo diseñó).

La realidad es que hay puentes que se financian de modo que el estado paga por completo el coste de su diseño y construcción, por lo que pasan a ser de dominio público inmediatamente. Sin embargo, otros puentes o autopistas se financian siguiendo un modelo de negocio completamente distinto: una empresa o conjunto de empresas financia el diseño y construcción del mismo, y espera recuperar esa inversión a lo largo de años, mediante el cobro de derechos de paso. Es posible que lleguen a recuperar la inversión, pero también es posible que no lleguen a hacerlo.

En este modelo, utilizar cualquier artimaña para burlar dicho peaje, no sería más que un fraude a los inversores que arriesgan su capital en esta obra. Aquellos que cometan este fraude serían perseguidos legalmente. Si hubiera alguna persona que creara un portal en internet donde se explicara como burlar los peajes, se consideraría que este portal sería un vehículo para la comisión de un delito, y los propietarios de dicho portal serian condenados también.

Lo mismo ocurre con las líneas de telecomunicaciones. Podíamos pensar que ¿por qué nos cobran por su uso, si los cables de comunicación no se desgastan por mucho que las utilicemos? Sin embargo, ninguna empresa abordaría las millonarias inversiones requeridas para la puesta en marcha de una moderna red de comunicaciones, si no fuera por la garantía de que se podrá recuperar esa inversión mediante el cobro de un canon por su utilización.

Todos sentimos envidia al conocer los ingresos de la autora de la saga de Harry Potter, o de los productores de otras películas de éxito. Para luego argumentar que como ya han ganado dinero de más, no les perjudica el que copiemos estos libros o películas.

Lo que no queremos saber es que el modelo de negocio basado en royalties, es lo que posibilita el que las editoriales acepten publicar libros de autores desconocidos, de los que quizá solo se puedan publicar unos pocos centenares de ejemplares, haciéndoles perder dinero que solo podrán recuperar mediante el éxito de otros títulos.

Miles de autores noveles emplean meses escribiendo, sabiendo que nadie les va a pagar ese tiempo, con la esperanza de que su libro guste, se venda, y puedan recuperar parte de la inversión efectuada. Quitémosle ese incentivo potencial, y simplemente no podrán permitirse esa inversión.

La media de tirada de libros de informática en inglés no llega a los dos mil ejemplares. Contando con que hay algunos pocos libros con tiradas de cientos de miles de ejemplares, esto quiere decir que hay muchísimos libros que solo llegan a vender unos pocos cientos. Sin embargo, algunos de estos libros son los únicos que existen sobre un tema determinado. Gracias a la remota posibilidad de obtener unos ingresos jugosos por royalties, el autor de ese libro pasó noches en vela, y dejó de ganar dinero haciendo otros trabajos bien remunerados.

Es muy fácil decir que los grupos de música deberían obtener sus ingresos de sus actuaciones y no de derechos de autor de sus canciones. De nuevo, es simple cuestión de modelo de negocio. El tiempo dedicado a perfeccionar el uso de la voz o de un instrumento musical, podría recuperarse mediante la ejecución de conciertos exitosos. Sin embargo, ¿para qué perder un tiempo inútil componiendo nuevas canciones? Si nadie va a pagar por ese trabajo, mejor repetir canciones que ya sabemos que tienen éxito, compuestas por otros músicos, y olvidarnos de invertir tiempo en algo que no va a producir ningún beneficio.

Habrá quien utilizará nuevas canciones para diferenciarse de la competencia, pero si los demás grupos pueden utilizarlas sin más, esa ventaja competitiva será tan temporal como irrelevante.

Me parece inapropiado que para proteger los derechos de autor se tenga que recurrir a aplicar un canon digital en dispositivos y soportes multimedia, simplemente porque podrían ser utilizados para piratear. Esta estrategia simplemente representa una rendición a la realidad de que nuestros ciudadanos no están dispuestos a observar un principio básico: “si no es tuyo, no lo toques, salvo que el propietario te dé permiso”.

Si un autor quiere ofrecer sus diseños gratuitamente a la comunidad, le estaremos agradecidos por ello. Si un organismo púbico quiere pagar a un autor por el esfuerzo realizado, para que pase a ser de dominio público, maravilloso.

Pero si un autor, en pleno uso de sus derechos de propiedad, decide que el acceso a su propiedad se rige por determinadas reglas, lo que podría incluir el pago de derechos, debemos respetar esa decisión.

No es una necesidad vital ver una película determinada o leer este o aquél libro. Es, o debería ser, un placer, un divertimento, un incremento de nuestra sensibilidad y capacidad intelectual.

Puesto que la mayoría de nosotros no tenemos suficiente dinero para pagar a un autor que cree por nosotros, ni tenemos suficiente talento para crear por nosotros mismos. Al menos podemos entre todos contribuir a que otros creen por nosotros, pagando una pequeña cantidad por compartir el placer de leer un buen libro, escuchar una melodía, o embelesarnos con una buena película.

Creo que la cultura nos sale suficientemente barata a todos, como para que la borremos del mapa robando sus posibilidades de subsistencia.

Mi familia consume música, literatura y películas digitalmente, pero siempre dentro de la legalidad. Nos sentimos orgullosos de contribuir, aunque sea mínimamente, a la creación artística. Espero que mis hijas sigan siendo tan respetuosas con la propiedad ajena (intelectual y física) como todos los ciudadanos deberíamos ser.

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Fernando G. Guerrero

Fernando G. Guerrero

President of SolidQ, Non-Executive Director, Digital & Data Strategist, crazy about technology, NBA, movies and music of all kinds. Tom Peters' fan since 1982


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3 comments

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  1. Xavier
    Xavier 27 December, 2010, 22:41

    Totalmente de acuerdo contigo Fernando. Y te va una pregunta a ver como lo ves tu. Que pasa con la gente que hemos comprado de cierto artista su discografía desde el track 8, después LPs, después casettes, después CD, ahora en iTunes mp3, por pura cuestion de mercadotécnia y rezago tecnológico. ¿realmente debo pagar nuevamente por cada formato que se les ocurra sacar? ¿O realmente desde el momento que el formato es digital yo ya lo puedo usar en los nuevos dispositivos, siempre que haya comprado el CD o el casette o el LP original? ¿O los consumidores estamos atados a estar comprando y comprando el mismo disco de nuestro artista preferido solo porque cambia de media? Que opinas al respecto. Un abrazo y feliz 2011… Saludos

  2. Fernando G. Guerrero
    Fernando G. Guerrero 28 December, 2010, 11:00

    los derechos de autor deberían proteger la obra en sí, y no el medio en el que se distribuye, a no ser que el medio aporte algo de creación extra por sí mismo (como una edición mejorada, contenidos extras, diferentes arreglos o algo por el estilo). Supongo que el problema es cómo probar que se ha adquirido el derecho sobre una determinada obra musical para no tener que pagar por un nuevo formato. O sea, que vuelve a ser un problema de proceso de negocio más que otra cosa, para evitar que un derecho legal de una minoría pueda convertirse en un coladero para ilegalidades de la mayoría.

  3. misca
    misca 31 January, 2011, 13:14

    Creo que en este tema hay mucha desinformación y, sobre todo, mucho partidismo a la hora de explicar las cosas. Recomiendo la lectura de este (largo) artículo: http://www.archive.org/download/CulturaEInternet-LaAldeaIrreductible/CulturaEInternet-LaAldeaIrreductible.pdf

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