Yo aprendí inglés en Indonesia a los 32

Yo aprendí inglés en Indonesia a los 32

Hace un par de días, Carmen Torralvo, conocida y apreciada consultora de Recursos Humanos, comentó en un curso de Comunicación en Fundesem, el contrasentido que supone que algunos profesionales desempleados se frustren en casa sin encontrar trabajo, mientras no se ponen manos a la obra en la mejora de su nivel de inglés, lo cual podría mejorar enormemente sus posibilidades de encontrar trabajo (dentro o fuera de España).

No estoy diciendo que esto sea la solución para el paro que tanto atenaza la sociedad española, y estoy seguro de que no era eso lo que Carmen quería transmitir. Irse a otro país a aprender inglés requiere algunos recursos económicos, cosa que no está al alcance de todo el mundo en estos momentos.

Sin embargo, lo que sí es cierto es que no paramos de quejarnos todos del desastre que supone para la mayoría de los españoles el desconocimiento de otros idiomas de un modo suficientemente eficaz como para poderlos utilizar en el trabajo. Le echamos la culpa al sistema educativo español, al doblaje de las películas, a los ministros de educación, y a nuestros profesores por no habernos motivado al respecto. Pero, mientras nos escudamos en todas estas excusas, no hacemos nada para mejorar nuestra situación.

Así que me acordé de mi propia experiencia al respecto, y pienso que podría ser interesante para algunas personas que podrían sentirse intimidados ante la perspectiva de aprender un nuevo idioma ya a una edad más o menos avanzada.

Yo soy de los de Francés

Sonimage

Como la mayoría de los españoles de mi edad (nací en el 1959) aprendí francés en la escuela. La razón fundamental de la elección del idioma francés, en vez del inglés, supongo que era la escasez de profesores de inglés en aquellos tiempos. Recuerdo que bien poco francés aprendí en los primeros dos años de bachiller (de mis 11 a 12 años de edad), pero en tercero de bachiller tuve la inmensa suerte de tener un excelente profesor de francés en los Salesianos de Úbeda (D. Francisco Ruiz Cayola) quien, utilizando el sistema Sonimage nos permitió empezar a hablar y entender este idioma, en vez de enfrascarnos en tediosas clases de gramática. Otro azar del destino me permitió ese verano pasar algo más de un mes con unos tíos míos en Le Havre (Normandía), lo que me permitió practicar el idioma mucho más de lo que hubiera pensado. Y el remate fue un nuevo curso de francés con D. Francisco, que terminó de afianzar mis conocimientos de este idioma. Tras ese curso trasladaron a mi familia a Alicante, con lo que no pude seguir estudiando con D. Francisco. Sin embargo, el francés que aprendí con él, me permitió pasar el francés del bachiller superior, la reválida, el COU y la selectividad, sin mayores esfuerzos, viviendo básicamente de las rentas de su excelente formación en esta materia.

Aunque también aprendí Latín

Como dato curioso, un profesor de latín en Úbeda (D. Evaristo) nos convenció de que teníamos que aprender a hablar en latín, porque fuera de España todo el mundo hablaba latín. Además, si esperábamos poder ir al parque de atracciones Tívoli en Copenhague, más nos valía saber latín o no nos dejarían ni entrar. El caso es que nos lo creímos, y mejor o peor logramos pasar este trago, con exámenes anunciados mediante la fatídica orden “Condite omnia”. La verdad es que este idioma caló en nosotros más de lo que la mayoría hubiéramos pensado inicialmente. De hecho, recuerdo que en el grupo de teatro Molière, llamábamos “crumena” al monedero donde guardábamos los escasos fondos de este grupo de teatro juvenil.

Pero no logré aprender inglés

Pasaron muchos años, llegué a la universidad, y en la escuela de Caminos se supone que debíamos aprender inglés en tercero. Pero la buena de la profesora (una americana muy agradable) con solo asistir al examen teníamos garantizado el aprobado. De hecho, nos avisaba al empezar el examen: “lo que sepáis lo ponéis, y lo que no me lo preguntáis”. Resultado: ni me molesté en intentar aprender inglés para aprobar esta asignatura.

Desde esas fechas, ni recuerdo cuántas veces me matriculé y comencé cursos de inglés. No recuerdo cuántos libros, casetes, y métodos milagro compré, sin ningún progreso, más allá de “my taylor is rich”.

Mientras tanto, armado de un voluminoso diccionario español-inglés Collins, me las ingeniaba para medio-entender los artículos tecnológicos que debía leer en inglés. Ni idea de gramática inglesa, que nunca estudié. Aunque algo de vocabulario terminé reteniendo, a fuerza de buscar repetidamente los mismos términos del mundo tecnológico, no tenía ni la más remota idea de su pronunciación, y si los hubiera oído en boca de algún angloparlante no hubiera sido capaz de identificarlos.

Mucha de la música que escuchaba estaba cantada en inglés. Pero para mí la voz era simplemente un instrumento más, al no entender nada de lo que decían. Algunas veces iba al cine a ver alguna película en versión original subtitulada, pero de la voz original solo apreciaba el tono, al no entender nada más que lo que podía leer en los subtítulos (perdiéndome de paso mucho de lo que podría haber disfrutado de la película si mis ojos no hubieran estado tan pendientes de leer los subtítulos).

En las conferencias a las que asistía me tocaba ponerme auriculares y escuchar la traducción simultánea, al no ser capaz de entender nada de inglés. Y además necesitaba algún intérprete para ayudarme en las reuniones, ya que no hubiera podido comunicarme con mis interlocutores de otro modo.

Hasta que la oportunidad se presentó

Un frío día de febrero del 1991, mientras esperaba en el aeropuerto de Barajas para volar a París para la conferencia PC-Forum 91, recibí una llamada de un viejo amigo (Reynaldo Barbosa) que me cambiaría la vida. Me preguntó si me apetecería ir a un proyecto en Indonesia, como experto de la Comisión Europea en Análisis de Sistemas, ya que se había producido una vacante y creía que yo podría ser la persona adecuada para cubrir el puesto. Mi primera reacción interna fue preguntarme

¿Dónde está Indonesia?

La empresa que me envió a Indonesia me preguntó por mi nivel de inglés, y les confirmé mi nulo conocimiento de este idioma. Me aseguraron que no representaría ningún problema, ya que la mitad del equipo del proyecto era español, y la otra mitad alemán, liderado por un ingeniero alemán (a quien yo tendría que reportar) que hablaba castellano perfectamente. Cómo logré escribir mi currículum en inglés, ayudado por mi viejo amigo el diccionario Collins, durante varios días, sigue siendo un misterio para mí. Pero cómo ese currículum logró pasar el filtro de la Comisión Europea, y del gobierno de Indonesia, es aún más asombroso. Supongo que hicieron un ejercicio de apreciar el fondo de mi experiencia, y no el horrible texto del currículo, ya que me aceptaron, incluso entusiastamente, para participar en el proyecto.

A mis 32 años, acompañado por mi esposa y nuestra hija Rocío, que tenía 5 años por aquél entonces, volamos a Indonesia un día de Mayo del 1991, preparados a enfrentarnos a lo desconocido, y aprender todo lo posible durante los siguientes 11 meses de nuestra vida. Nos acompañaban otros ingenieros españoles, por lo que pensé que era verdad que no debería temer mi desconocimiento del idioma inglés en este proyecto. Al llegar a Yakarta, conocí a algunos de los ingenieros alemanes del proyecto, pero pude comunicarme con ellos sin mayores problemas, parte en castellano, parte en francés.

Java, Jakarta

La primera reunión del proyecto a la que asistí, el director de proyecto se dirigió a todos nosotros en un idioma que me pareció inglés. No entendí nada de nada de lo que dijo, y pregunté discretamente a mi amigo Javier Gras (que estaba a mi lado) que me resumiera lo que había dicho el director. Javier, sin más historias me lo resumió muy gráficamente diciéndome simplemente “que dice que estás jo%·$%do. Que a partir de este momento, el idioma oficial del proyecto es el inglés a todos los efectos”. No solo eso, sino que al día siguiente teníamos una reunión con el Director General de Minas y Energía, donde le presentaría a todo el equipo. Es imaginable el pánico que sentí en ese momento.

Que no cunda el pánico!

Como no soy persona a quien le guste mantener una situación de pánico durante mucho tiempo, esa misma tarde me fui a una academia local de inglés, donde me hicieron una prueba de ingreso. No sé cómo logré entenderme con el examinador, no recuerdo que tuviéramos ningún idioma común, aunque creo recordar que terminamos comunicándome por escrito, pero al preguntarle que según mi nivel de inglés cuánto tiempo me llevaría poder hablar y entender inglés, él me aseguró de que en menos de tres años lo conseguiría. Yo le dije asustado “¿tres años? tengo una reunión en el ministerio mañana!!!”.

La reunión del día siguiente se saldó con un simple “Nice meeting you”, que aprendí de memoria gracias a mi amigo Javier. Esa tarde fui a la academia, pero inmediatamente me di cuenta de la lentitud del sistema, diseñado para gente local que quisieran aprender inglés a largo plazo, así que abandoné ese curso definitivamente tras la primera clase. Hablé con algunos compañeros, y me fui a una librería donde compré un libro para preparar el TOEFL (Test of English as a Foreign Language) que incluía algunos casetes. Esa misma noche me escuche el primer casete, aunque no entendí gran cosa, por supuesto.

Como lo primero que tenía que hacer era analizar la situación actual de la infraestructura informática del proyecto, y no teníamos ni oficinas definitivas, me sirvió de excusa para encerrarme en mi despacho y estudiar la documentación y analizar necesidades y alternativas. Para obligarme a hablar y escuchar, aproveché que tenía que hacerme una idea de mercado informático local, y aproveché varios días visitando a proveedores de sistemas y servicios informáticos locales, mientras consumía casetes del TOEFL como un loco. Cómo logré hacerme entender con estos distribuidores cuando me reuní con ellos, es aún un misterio para mí. De todos modos, les pedí a todos que me enviaran las ofertas por escrito, confiando en mi mayor control del inglés escrito que el hablado. Sin embargo, un problema inmediato sería cómo responderles a ellos, ya que no hubiera sido capaz de escribir en inglés en absoluto.

Ver películas en Laser Discs para aprender inglés

Jakarta

Uno de los primeros fines de semana que pasé en Yakarta descubrí que en ese país no había cintas de vídeo, sino que habían dado el salto directamente al Laser Disc. Al ver la cantidad de películas disponibles para alquilar en laser Disc, se me ocurrió que podría aprovechar mi gusto por el cine, con mi necesidad de aprender inglés. Compré el lector de laser disc, y directamente alquilé algunas películas. Las películas venían en inglés, con subtítulos opcionales en bahasa indonesia. A partir de ese día, me convertí en un asiduo consumidor de películas en laser disc, varias cada semana, sin subtítulos ni en castellano ni en inglés, pero que estoy seguro fueron claves para mi rápido aprendizaje del inglés. También compré casetes de música, que llevaran las letras de las canciones en inglés, para poder identificar cómo sonaban dichas palabras.

Quizá no haya visto nunca tantas películas como durante esas primeras semanas en Yakarta. Todas lasta tardes, todos los fines de semana, empleados a conciencia a aprender todo el inglés que pudiera asimilar.

Según recuerdo, solo pasaron dos o tres semanas antes de que pudiera empezar a comunicarme limitada pero razonablemente con el personal de la oficina. Como todo el mundo estaba muy ocupado poniendo en marcha el proyecto, mi falta de conocimiento de inglés pasó más o menos desapercibido. Tengo que añadir que la inmensa amabilidad del equipo local del proyecto, me ayudó enormemente a sentirme integrado, a pesar de mis limitaciones de comunicación.

Fueron días muy duros, agotadores, estudiando a marchas forzadas, y siempre con el temor de que mi bajo nivel de inglés pudiera ponerme en evidencia, sin nadie que pudiera cubrirme.

Fijándose metas imposibles: pasar el TOEFL

Para animarme a seguir estudiando y no derrotarme, me fijé una meta: pasar el TOEFL antes de irme de vuelta a España. Me compré más libros y más casetes, seguí alquilando películas, y comprando CDs y casetes de música de los que pudiera leer las letras también. Empecé a poder comunicarme poco a poco, y un día ocurrió aquello que llevaba esperando tanto tiempo: empecé a soñar en inglés. Soñé que le hablaba en inglés a mi padre, y que me asombraba de que él no me entendiera, siendo tan claro lo que le estaba diciendo. Me desperté frustrado por la falta de comunicación, pero de pronto me di cuenta de lo que acababa de conseguir.

Entonces me fui dando cuenta, poco a poco, de que cada vez traducía menos lo que quería decir, sino que algunas expresiones me iban saliendo en inglés naturalmente, sin pensarlas en castellano primero. Además había expresiones que oía que ya no necesitaba traducir al castellano para entenderlas, sino que las entendía directamente en inglés. De pronto un día, escuchando una canción en la radio, que había oído miles de veces en mi juventud, reconocí algunas frases, y me emocioné.

Entonces empecé a disfrutar de utilizar este idioma para comunicarme con la gente de mi entorno más efectivamente. Además, por el camino, terminé aprendiendo algo de bahasa indonesia también, con lo que conseguí comunicarme con compañeros de trabajo (los conductores, por ejemplo) que no hablaban inglés.

Para darme más incentivos personales al aprendizaje del inglés, me propuse ampliar estudios en EEUU tras mi estancia en Indonesia. Me informé de los requisitos y me preparé los exámenes del GRE además del TOEFL, para poder ser admitido en un par de universidades que ofrecían un master de Informática aplicada a la Ingeniería civil (Oregon State y la Northwestern University).

Estudié a fondo, en los tiempos libres tras unas jornadas de trabajo agotadoras, donde me tocó diseñar el sistema de información del proyecto de micro-centrales hidroeléctricas en el que estábamos encuadrados, y además disfrutando todo lo posible con mi familia y amigos de la estancia en ese maravilloso país.

Y funcionó

El caso es que la motivación personal funcionó. Mi trabajo en el proyecto fue exitoso, sin que mi nivel inicial de inglés hubiera supuesto una barrera apreciable para su ejecución. Terminé pasando los exigentes requisitos de admisión, y siendo admitido en ambas universidades para comenzar en Agosto de ese mismo año. Mi mercado laboral se expandió definitivamente a todo el globo, y como diría un angloparlante “I never looked back

Volví de Indonesia en abril del 1992, y no me fui a ampliar estudios a los EEUU, por motivos personales. Pasé unos años más fuera de España en destinos donde no se hablaba inglés, sino francés (Marruecos) o español (Bolivia). Pero durante esos años, disfrutaba de ver películas en inglés, subtituladas o no. Leía frecuentemente publicaciones en inglés, sin necesitar a mi amigo Collins, a quien sustituí por un diccionario Webster del idioma inglés (no español-inglés).

Y terminé de profesor y consultor en Inglaterra

A finales del 1998 terminé aceptando un trabajo como profesor de SQL Server en Inglaterra, y me tocó refrescar mis conocimientos de inglés muy rápidamente de nuevo. Mi día a día terminó siendo impartir clases de SQL Server en inglés 40 horas a la semana, a clientes angloparlantes. Empecé a escribir en grupos de usuarios de SQL Server, artículos y hasta un libro. Empecé a participar activamente como ponente en conferencias internacionales, y ser un poco conocido en este mundillo.

En el 2002 decidí montar SolidQ con unos pocos amigos de EEUU, y aquí sigo casi 11 años más tarde. Mi día a día es escribir y hablar en español e inglés con colegas, amigos y clientes. Mi mundo profesional ya no se limita al mercado hispanoparlante, desde esas semanas del 1991 en el que empecé a consumir casetes del TOEFL como si fueran rosquillas.

Y todo esto, gracias a que mi viejo amigo Reynaldo me sugirió ir a Indonesia a un proyecto de la Comisión Europea, hace casi 22 años. Y gracias fundamentalmente a mi esposa, que siempre me ha apoyado al 100% en hacer todo lo posible para conseguir nuestros sueños, a pesar de las barreras que nos hemos ido encontrando por el camino, y a pesar de los sacrificios familiares que este esfuerzo extra pudiera suponer.

Esta historia no es nada especial, es simplemente el proceso de no dejarse derrotar por una barrera, aunque sé que era enorme para mí en aquellos tiempos, y luchar para derribarla, con toda la energía interior que pueda encontrarse.

Yo lo logré. ¿A qué esperas para lograrlo?

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Fernando G. Guerrero

Fernando G. Guerrero

President of SolidQ, Non-Executive Director, Digital & Data Strategist, crazy about technology, NBA, movies and music of all kinds. Tom Peters' fan since 1982



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14 comments

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  1. Andrés Fontán
    Andrés Fontán 27 January, 2013, 16:03

    Excelente y ameno relato. Parece que ahora el tema de aprender una nueva lengua con la televisión internacional e internet es mucho más fácil. Sin embargo lo que más hace falta son ganas y persistencia.

  2. Alejandro Mesa
    Alejandro Mesa 27 January, 2013, 16:12

    Fernando, Que gran consejo, cosa que no me sorprende viniendo de ti. Aprender el Ingles me ha servido para mejorar no solo el aspecto profesional de mi vida, sino tambien en lo personal. Yo soy un amante del cine y valoro mucho ir a una sala y no depender de que se tenga subtitulos, cosa que no es comun por aca. Otra cosa muy importante es poder comunicarme con colegas de otros paises, sobre todo cuando nos juntamos para saborear un par de cervezas y compartir conocimientos. Con mis colegas de SQL Server pudieramos comunicarnos en T-SQL, pero mas facil es hacerlo en Ingles :)). El año pasado tuve la oportunidad de hacer una excursion de 5 días con un grupo fantastico de colegas. Teniamos representación de al menos seis paises y todos con diferente idioma. Sin duda que el Ingles nos permitio estar mas unidos. Como bien nos dices, no dejes que el idioma sea un obstaculo mas para mejorar tu vida laboral y personal. Un abrazo, Alejandro

  3. Oscar Ortiz
    Oscar Ortiz 28 January, 2013, 14:08

    es verdad, lo que dice Andrés no le no tenemos es tiempo efectivo toca sacar un ratico cada día, pero si se puede! Gracias!!!!!

  4. Ricardo Estrada
    Ricardo Estrada 28 January, 2013, 16:21

    Muchas Gracias don Fernando! espero poder verlo nuevamente en otro PASS Summit y haber superado ese problema al igual que ud.

  5. GuilleSQL
    GuilleSQL 29 January, 2013, 23:03

    Que grande eres, Fernando !

  6. Fernando G. Guerrero
    Fernando G. Guerrero 29 January, 2013, 23:41

    me alegro de que os haya gustado esta historia, aunque me haya salido un poco larga de más 🙂

  7. Fernando G. Guerrero
    Fernando G. Guerrero 29 January, 2013, 23:51

    Me acuerdo la satisfacción al volver a España y poder asistir a una conferencia de Andy Grove (Intel) en Madrid, sin necesidad de utilizar la traducción simultánea. Fue un gustazo inimaginable.

  8. Celeste
    Celeste 21 February, 2013, 23:32

    Me siento igual , pero conmigo es alreves, desde chica siempre se me dio el ingles, sin embargo cuando llego mi epoca de universidad, la verdad queria estudiar musica, pero hay que ser realistas, esa carrera no es rentable, lo ironico fue que ( bueno muy a pesar de todo aprendi a tocar la bateria y la guitarra) lo ironico fue que varios de los musicos y amigos que tuve de aquello dias eran estudiantes (tambien) de ingenieria en sistemas. Yo me enrole en Diseno Grafico, el cual esta divertido, pero no me convencio, y fue en la clase de diseno por computadora que supe que tenia que ir hacia sistemas computacionales. Chistosamente varios de mis companeros de tronco comun de esa carrera eran de ingenierias (sistemas incluida) y aparte uno de mis mas inolvidables amigos era de sistemas. Y a mis 24 me enrole en la carrera de sistemas, y los ultimos 3 a#os de mi vida han sido toodo sistemas, y ahora tengo la inquietud y presion de aprender programacion y haciendo un curso de SQL en Microsoft fue que encontre este post tan simpatico y optimista, y le hare caso al autor, tiene razon, si el pudo , pues yo igula, jajaja. Tengo 28 q barbaridad.

  9. David Tabernilla Díaz
    David Tabernilla Díaz 2 April, 2013, 17:18

    Buenas compañero de seminario, Un placer haberte conocido y leer este fantástico relato. Un caluroso abrazo!

    • Francisco B. Ruiz Cayola
      Francisco B. Ruiz Cayola 21 February, 2015, 19:02

      Yo soy ese D. Francisco Ruiz Cayola (profesor de francés) al que alude mi buen amigo y ex alumno Fernando. Y me han asomado unas lágrimas mientras releía hoy este bonito y generoso y muy pedagógico artículo de Fernando sobre el estudio y la necesidad de los idiomas y,en este caso, del inglés.
      Yo tuve la suerte de ser estudiante trilingüe, pero el inglés lo he tenido abandonado en el desván sin haberle perdido nunca la pista, para que no se me perdiera definitivamente. Pues bien, aprendiendo de mi buen y admirado Fernando, ahora, que comienzo a disfrutar de mi jubilación,
      me he dicho: Si Fernando aprendió a hablar inglés a los 32… ¿por qué no intentarlo yo a los 65…?
      Gracias, Fernando, tu frase ha sido mi motivación: Yo lo logré. ¿A qué esperas para lograrlo?
      Ahí me tienes en el empeño.
      Un abrazo de ex profesor agradecido y de amigo

  10. Francisco B. Ruiz Cayola
    Francisco B. Ruiz Cayola 21 February, 2015, 19:07

    Yo soy ese D. Francisco Ruiz Cayola (profesor de francés) al que alude mi buen amigo y ex alumno Fernando. Y me han asomado unas lágrimas mientras releía hoy este bonito y generoso y muy pedagógico artículo de Fernando sobre el estudio y la necesidad de los idiomas y,en este caso, del inglés.
    Yo tuve la suerte de ser estudiante trilingüe, pero el inglés lo he tenido abandonado en el desván sin haberle perdido nunca la pista, para que no se me perdiera definitivamente. Pues bien, aprendiendo de mi buen y admirado Fernando, ahora, que comienzo a disfrutar de mi jubilación,
    me he dicho: Si Fernando aprendió a hablar inglés a los 32… ¿por qué no intentarlo yo a los 65…?
    Gracias, Fernando, tu frase ha sido mi motivación: Yo lo logré. ¿A qué esperas para lograrlo?
    Ahí me tienes en el empeño.
    Un abrazo de ex profesor agradecido y de amigo

  11. Andrés
    Andrés 25 January, 2016, 14:40

    Lo que a ti mas te sirvio para aprender ingles fue la necesidad inminente que se te venia enciama y ademas no te frustrastes por no entender al principio sino que te pusiste manos a la obra.

  12. traductor jurado
    traductor jurado 15 February, 2016, 20:31

    Touche. Outstanding arguments. Keep up the good work.

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